Entre los sonidos cotidianos de la vida doméstica todavía resuena el recuerdo de herramientas, motores y grasa mecánica. La transformación de este antiguo taller mecánico da lugar a un loft INusual, donde los límites entre lo industrial y lo íntimo se diluyen. En este gran espacio continuo, incluso el coche permanece en el salón como un eco deliberado de la memoria del lugar, integrado con naturalidad en la escena doméstica. La vivienda se construye a partir de contrastes: amplitud y refugio, crudeza y calidez, memoria y contemporaneidad. Un espacio lleno de atmósferas cambiantes, con un carácter íntimo y, al mismo tiempo, profundamente cosmopolita. Sobre todo ello, como telón de fondo permanente, se abre una vista privilegiada hacia la portada de la iglesia del barrio, cuya presencia silenciosa acompaña la vida diaria y conecta el interior con la ciudad .